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Txt: Nancy Giampaolo

Ph: Sole Allami

De un comienzo en el teatro off con el dúo cómico Los Melli, Carlos Belloso saltó a la televisión componiendo algunos de los personajes más recordados de los últimos años. Emprendedor e ingenioso, hoy reparte su tiempo entre el cine -donde estrenó recientemente dos películas, “Omisión” y “País sin Tierra”- el teatro, con la exitosa comedia “El nombre” y la tele, con un unitario producido por Underground. Además, se lo puede ver en la sala Gargantúa de Chacarita con una obra en homenaje a José Marrone y tiene listo un piloto en que se las trae donde hace de sí mismo.

Estás con una obra producida por vos que rescata a José Marrone…

Sí, es un rescate y al mismo tiempo quisiera que sea una vía para que la gente se interese por saber quién era este tipo. Y también, en lo personal, es un espacio donde pruebo con cosas que también quiero enseñar con Marrone o que me las enseñó Marrone, cosas que me las enseñó un cómico o hasta se puede decir que las aprendí pura y exclusivamente de ver a un cómico en televisión.

Por otro lado estuviste grabando para una ficción en tele…

Sí, es un unitario de Underground en el que interpreto a un tipo abusador, junto a Martina Juncadella. Creo que va a quedar muy bien.

Y seguís en teatro bajo la dirección de Arturo Puig…

Sí es una comedia que anda muy bien. A la gente le encanta. Es de humor, con gags, se ríen. Es una comedia francesa muy redonda, muy precisa y que al final es como un desborde, explota. Estoy con Peto Menahem, Mercedes Funes, Germán Palacios y JorgelinaAruzzi.

Aunque hacés cine y teatro, la tele es el lugar en el que te hiciste famoso. Como espectador: ¿Qué recordás que te haya gustado en televisión en los últimos años?

Por un lado te podría decir que me gusta mucho la televisión y cualquier cosa que aparece en televisión a mí me parece que está bien aunque digan que está mal. Me pasa algo con Tinelli: me cuesta mucho verlo porque es como escuchar una radio con movimiento. Es como raro. Pero igual está apuntado a eso, a que sea una radio repetitiva. Guste o no, es la médula, de hace diez años a esta parte, de la televisión argentina. Pero no me da por ese lado, me da más por el lado que me interpela más a mí que tiene que ver con la ficción. Y me interesa lo que pasa, de unos años a esta parte, en televisión extranjera cuando ficción y documental se mezclan. “Extras”,“The Office” y “CurbYourEnthusiasm”, por darte ejemplos. Y por ese interés me puse a investigar un poco el tema del documental y la ficción, y armé un pilotito muy chiquitito. Es un piloto que tiene que ver con que yo estoy muy anclado a Chacarita y quiero hacer de una cuadra una suerte de Chacarita Broadway, que es una humorada contra Palermo Hollywood para que no se agrande más Palermo y se agrande Chacarita. El programa se llama “Se agrandó Chacarita”. Es un día en la vida de Carlos Belloso que va caminando y saluda a este y aquel otro y se da cuenta que lo saludan por los personajes que interpretó en la televisión. El Vasquito, Quique, El Tumbero y digo “¡no puede ser! ¡Yo me llamo Carlos Belloso!”. Vengo acá a tomar algo y me atiende la Colo y me dice “¿Qué te pasa, Carlos?”, “Estoy harto, todo el mundo me llama por los personajes y no me conoce” y empiezo como a enfurecer y voy a un psicólogo y el psicólogo me reconoce de la tele, viene un doctor que lo hace Jean Pierre Noher, me toma la presión y me dice que está todo bien y al rato me dice “¡Vasquito, saquémonos una foto!” y me harta eso y en un momento contrato a un camarógrafo para que me grabe las veinticuatro horas del día para que la gente conozca quién es Carlos Belloso. Pero es un pretexto para mostrar todo Chacarita. Y en medio de la ficción, documental, mitad y mitad, se superponen documentales de Chacarita. Porque Chacarita es un nudo histórico muy importante. Tiene que ver con el Colegio San Carlos, Juvenilia, la Chacarita de los Colegiales. En Chacarita nació Carlitos Balá, nació Héctor Alterio, en Chacarita está la fábrica de acordeones Anconetani, están las colectivas del ferrocarril, el ferrocarril mismo que tiene historia. Yo vivo a la vuelta. Están las canchas de Chacarita y Atlanta…

¡Muy lindo!

Sí. Al mismo tiempo mi personaje enloquece y quiere barricar todo, quiere que no pase ninguna persona ahí a las cinco de la mañana y si es de Palermo no la dejo pasar. Se va enloqueciendo. En fin… es una idea que surgió experimentando con lo de Larry David, el tema de “CurbYourEnthusiasm”, donde todo es un pie en la ficción y un pie en el documental.

¿Qué relación tenés con el dinero?

Yo tengo representante, que es buena porque hace lo que yo no hago, que es hablar con las personas y decir “esto es lo que vale y esto es lo vos que podés pagar”. Entonces en esta relación vos no me podés pagar ni menos ni más. Me tenés que pagar esto. Y, como es honrada, me dice exactamente lo que puedo llegar a ganar entonces me muevo muy bien con ella.

La cuestión del dinero tratarla vos personalmente, no.

Sí. Ahora hay ciertas cosas que se complican y, bueno, y voy y me pongo… “Tenés que pagar eso, si no me voy. Y es así, yo no puedo negociar, para negociar está mi representante. No puedo negociar y ahora te lo digo, si vos no me das esa plata yo me voy. ¿Qué hacemos? No te doy la plata. ¡Chau! ¡Hasta luego! ¿Me das la plata? Sí. Listo, vamos a hacerlo.” Digamos, el moño lo cierro yo, pero lo fuimos trabajando. Yo tengo una relación muy buena con mi representante en el sentido de que discutimos todo y a veces tenemos puntos de vista distintos, pero el moño final siempre pongo yo.

Empezaste a actuar en el underground y de golpe empezaste a ser una persona que pasa por la calle y la gente te conoce ¿Alguna vez te mareaste?

Hay que distinguir qué clase de actor soy. Yo soy un actor obrero. No soy un actor vivo y ni siquiera maradoniano que habla en tercera persona y esto y lo otro. Yo laburo y laburo, y me gusta dar laburo. No soy un actor con aires de divo.

Sos muy activo, ¿No?

Sí, de estar pensando y haciendo y esto y lo otro. De hecho todo el mundo en la comedia en diciembre se toma vacaciones y yo voy a hacer esto porque tengo el espacio para hacerlo. El espacio y el tiempo para hacerlo. Entonces lo hago. A veces me juega en contra porque digo “tengo que tomar vacaciones un día”, pero siempre me encuentro diciéndome en voz baja a mi mismo “vamos, vamos, vamos que podés”.

Y cuando tenés tiempo libre estás trabajando de alguna manera, también o realmente…

Tengo una necesidad últimamente de hacer ejercicio físico, entonces corro ocho kilómetros por día.

Un montón.

Sí, bueno, sí. Para mí que yo ya estoy acostumbrado ya no es un montón. Un montón serían más kilómetros. Me voy a dar vueltas al cementerio. Me gusta dar vueltas al cementerio porque estoy viendo en un movimiento centrífugo como que la energía espiritual sube más ligero y yo estoy en una historia con la muerte en ese sentido, con el cementerio y los muertos. Y al mismo tiempo… porque está todo calculado. El cementerio de la Chacarita tiene cuatro kilómetros y tiene cada quinientos metros tiene un hito. Y dos vueltas son ocho kilómetros, entonces doy dos vueltas por el cementerio y estoy bien. La llevo a mi hija a la casa, porque yo no vivo con ella, la llevo hasta la casa que queda en Villa Luro y me vengo corriendo hasta acá. Son seis, siete kilómetros. A veces me vengo corriendo desde el teatro. Termino la función y me pongo calzas y me vengo. Corro y uso mucho la bicicleta y ahora que aumentó el taxi, más. Además no soporto el tránsito con los atasques. Siempre son los mismos diálogos con el taxista y por más que sea bueno o malo el taxista, hincha pelotas o no, siempre tenés la misma discusión o las mismas cosas. Y ya me harta… Puedo irme en subte, pero en el subte me atornillan. Me piden fotos y esto y lo otro y yo tampoco quiero rechazar a la gente. Por eso me voy en bicicleta, o voy corriendo o de vez en cuando me tomo un taxi.

¿Y cuando ya corriste y seguís con tiempo libre?

Me descerebro con la televisión (Risas) pero al mismo tiempo cuando estoy al pedo también leo. Pero cuando leo… No es estar al pedo del todo. Es estar en proceso. A mí me gusta distenderme al leer, pero me gusta también aprender leyendo, entonces no estoy al pedo. Estoy como anotando, subrayando, viendo. Todos los libros que leí están todos subrayados… Y tiempo al pedo, al pedo no tengo. Salvo a veces con mi hija…

Tocás la guitarra…

Sí. También.

¿Esa es una forma de descerebrarse también?

Sí y no, porque a veces estoy, saco una melodía y ya me pongo a escribir una canción. Tocamos mucho con Peto en el teatro antes de salir, con Peto y con Germán hacemos música. Inventamos algún tema, le ponemos alguna letra y la repetimos y hacemos una pelotudez. A veces veo algún programa de música en la televisión. Corto la tele y empiezo como a tocar música y hacer algún tema.

¿Qué tipo de música te gusta?

Todo.

¿Pero tenés algún género preferido o algo que te guste más?

No, todos los géneros porque también me agarra la cosa de la actuación. Un actor sabe todos los géneros. Todos los géneros son buenos, todos los géneros dan. Desde el cuarteto hasta la cumbia villera, hasta la música clásica. En una época se me dio por la música clásica…

Generacionalmente tendrías que escuchar rock, digamos…

Me gusta el rock también. Me gusta el pop. Todo lo que sea bueno es alimento y si uno escucha una porquería porque está mal entonado o mal cantado, bueno, eso no tiene nada que ver con el género, tiene que ver con una persona que hace mal las cosas.

¿Te angustiás?

Sí, a veces me agarran bajones. Un poco cuando no tengo actividad por eso me cuestan tanto los momentos al pedo. Cuando me desconecto de todo me viene el existencialismo a full porque digo “¿para qué esto?” Todos somos cosas. Y me parece a mí que trato como de combatir eso creativamente. Sería mejor un hedonismo taoísta que es de donde viene, porque Epicuro toma muchas cosas del Oriente en esa época, Grecia siglo V después de Cristo. Por eso digo, sería bueno balancear en una filosofía hedonista. Sería mucho mejor pero a veces está esta cosa de vivir en esta ciudad que te aliena.

¿Tenés gente que admires dentro de tus pares de acá, nacionales, contemporáneos?

Sí, yo por lo general admiro al actor argentino. Hay una materia prima muy buena. Hay un semillero bueno, hay teatro. Los actores argentinos se mueven en teatro, en cine y en televisión. Tienen una versatilidad. Los actores esquemáticos a mi no me gustan justamente porque son esquemáticos. Me parece que está bueno cuando los actores no se quedan contentos con una cosa y prueban con otra. Hay mucho de eso en los actores argentinos. No se contentan con una cosa, sino que van buscando.

¿Hay algún director de cine o tele en particular con el que te gustaría laburar que no hayas laburado?

Con todos los que no laburé. No laburé con varios. Yo en cine tengo una producción de cine, pero no tan grande como en teatro y como en televisión. En televisión me gustaría trabajar con cualquiera, al mismo tiempo porque cualquiera me puede enseñar cosas. Eso es lo bueno. Mi propósito también es enseñar algo si se me cruza alguien por el camino, pero en base a los directores que me pueden llegar a dar cosas que yo no conozco.

¿Qué pensás del fenómeno del Twitter, el facebook y todo eso?

Yo te voy a decir que soy un inútil, que no hago nada, pero en realidad hago y mucho y no lo digo, lo oculto.

¿En serio?

Sí, sí. En realidad yo a todo el mundo le digo “no soy un inepto, no tengo ni mail”. Ponelo así: Que yo para todos soy un inútil, no me acerco a una computadora, ni tengo nada. Tengo más de tres mil mails no leídos. Yo le digo a la gente “Mandáme, mandáme que colecciono no leídos”. Pero a la noche yo sé todo. Sé todo. Estamos con Assange viendo como lo saco de Ecuador. Está complicado, pero yo sé todo gracias a Internet así que vamos a lograrlo (Risas).