• Leandro Fresco 3

CANCIONES EN SOLITARIO…

Texto y fotos: Carmen Manresa

Es un camino largamente transitado por miles de jóvenes que sueñan con dedicarse profesionalmente a la música. Un acto de fe que los lleva a dejar sus demos en sellos o con los maestros que inspiraron sus primeras notas. Hoy día también colgando sus temas en las redes sociales. Este chico de anteojos, que pasaba horas en el altillo de su casa rodeado por la computadora y el sintetizador que sus padres le regalaron a los 16 años, dio finalmente el gran golpe. Dejó su material en un estudio para que fuera entregado a Daniel Melero y, pese a que arrepentido trató de retirarlo, fue demasiado tarde. Días después Melero lo llamó interesado en su trabajo y a los 19 años ya estaba editando su primer álbum, Cápsula.

Lo que siguió es bastante conocido en la escena de la electrónica y el rock argentino. Varios discos ambient, giras como tecladista y programador de Gustavo Cerati, su compañero de ruta durante largos años y a quien dedicó su último disco homónimo. En esta producción se animó a dar un golpe de timón a su carrera: convertirse en solista, escribir canciones e incursionar en un pop que no pierde de vista su esencia musical. Los cortes “Algún día” y “Las calles de tu ciudad” comienzan a rodar por esta nueva etapa del camino.

¿Cómo fue el salto de la electrónica a este álbum de canciones? ¿Lo defines como pop electrónico?

Lo defino pop. Me parece que lo que define este momento es la mezcla de estilos. Son canciones, algunas tienen un enfoque más electrónico que otras, pero para mí siguen siendo canciones.

¿Te seducen ambos géneros por igual?

Con el disco de canciones traté de adaptarme a un formato más comercial desde la composición de los temas. Con la música electrónica que hago, que es ambient -no hay voz, son más atmósferas-, trato de volcar la creatividad sin la direccionalidad de la música pop, que está planeada para que suene en la radio. Son como dos caras de una moneda y está bueno llevar adelante estos dos proyectos.

¿Y cómo fue tu encuentro con el formato canción?

Yo venía desde otra aproximación a la música y fue un desafío, porque si bien ya había tocado en bandas como la de Gustavo, donde el enfoque estaba por ese lado, nunca había hecho un disco así. Me sedujo la novedad, el probar qué pasaba colocándome en esa situación, que vista desde afuera puede resultar natural como el primer paso de cualquier músico, pero desde donde yo vengo era algo nuevo.

¿Qué temas o imágenes se te venían a la mente cuando te sentaste a escribir las letras?

También fue un desafío el empezar a escribir letras. En este caso, me tenía que adaptar a otras cosas que son distintas a agarrar una hoja en blanco y armar una poesía o un escrito. Primero fueron las melodías y después las letras, lo cual es medio raro, porque normalmente los músicos parten de una poesía y musicalizan eso. Yo tuve que adaptarme a un ritmo, a una cierta cadencia de la melodía y que las palabras entraran en esa métrica que me proponía la melodía.

Fue un camino medio extraño y me llevó un tiempo, pero como siempre tengo todo cargado en la computadora, era cosa de ir abriendo el proyecto e ir cambiando algo, hasta que llegué a un punto en que estaba la canción casi completa. Luego vino un proceso de adaptación de sonidos, porque yo no quería que el disco sonara demasiado electrónico, y fui al estudio con amigos músicos para hacer una reinterpretación de esas maquetas y así lograr que el tema cobrara vida y llevarlo a un formato de canción humana, que no fuera un Frankenstein generado en la computadora.

Siempre estuviste protegido en el escenario por los teclados, computadoras o sintetizadores. ¿Cómo fue animarse a cantar y ser el mascaron de proa de una banda?

Es diferente, pero uno tiene la ventaja de que puede construir una identidad para el momento en que estás arriba del escenario, como una especie de personaje. Es diferente estar en un segundo plano, tapado por los teclados. Para mí fue la búsqueda de hacer algo nuevo y eso significó llevar todo a un extremo, porque te expones a otra cercanía con el público.

¿Te preparaste vocalmente para este salto?

Los días de grabación de voces uno entra en una frecuencia en la que tiene que cuidarse. Estás muy concentrado cuando sabes que va a quedar la voz grabada para siempre, no hay vuelta atrás. También va en lo que uno transmita, porque hay gente que no canta bien, pero te genera una especie de sensación y para mí va más por ese lado, poder transmitir algo al que te está escuchando.

¿Cómo definirías este disco como producto final? Tanto desde lo musical, como desde lo más íntimo.

Desde lo íntimo, estoy contento de poder haberlo terminado.

Leandro se detiene para contextualizar el momento en que realizó esta placa. Desde el accidente que sufrió Gustavo Cerati, sus compañeros de banda cerraron fila para resguardar el complejo proceso que sufría el músico junto a su familia. Duda si hablar, no quiere que se relacione este lanzamiento con la más mínima intención de sacar partido de aquella amistad. “Quiero empezar a construir una identidad a partir de quién soy, no ocultando el pasado, porque es algo de lo cual estoy orgulloso, pero para mí es un misterio cómo lo ve la gente, si creen que trato de aprovecharme de eso o si ven a alguien sincero. Sólo tengo palabras de agradecimiento y cariño hacia Gustavo porque es un amigo”, reflexiona, y se anima a continuar.

Siento que Gustavo está muy presente en el disco. ¿Cómo ves su influencia en tu trabajo?

Seguramente hay un montón de influencia y yo no intenté ocultarlo. No viene la influencia desde el lado de decir “quiero afanar el estilo de Cerati para buscar un efecto sobre la gente”, sino que eso ya está en mí, como cuando a vos te gusta mucho algo desde chico y lo incorporas. Después puede salir algo reformulado por vos mismo que tenga esa influencia, y yo lo veo de esa manera, así como tengo la influencia de un montón de otras músicas que me gustan y que creo que se metieron en una licuadora, salieron los temas y podes escuchar algo de una u otra en cada canción.

Lo veo como una influencia genuina, no fue una estrategia de marketing decir “hagamos que suene parecido para lograr tal cosa”. Es como soy yo y lo que pudo salir de mí. En los próximos discos se verá cómo sigue esta historia y cómo se va armando un camino

Creo que Cerati dejó a muchos bastante huérfanos, tanto a sus seguidores como a a la gente que trabajaba con él. ¿Tu decisión de ser solista estuvo impulsada por esta situación?

Habíamos hablado con Gustavo de lo que tenía ganas de hacer y él iba a participar. Cuando pasó el accidente, primero nos afectó a todos desde lo emocional, desde la amistad, y por otra parte estaba la cuestión de que nuestro trabajo se había cortado, quedó todo el equipo preguntándose ¿qué pasa ahora?. Pero la verdad es que era tan fuerte lo que sucedía que yo no me puse a pensar en lo laboral inmediatamente, estábamos todos enfocados en ver qué reacciones tenía él y cómo iba avanzando el cuadro médico.

Llegó un momento en que tuve que tomar la decisión de qué iba a hacer, porque sin la banda fue como volver a cero en todo. Era un amigo que la estaba pasando mal y la banda era mi trabajo principal, porque trabajábamos full time en este proyecto, haciendo giras, discos, estábamos todo el tiempo juntos y la idea era seguir y seguir. Lamentablemente pasó esto y cambió la película de todos. Por eso digo que para mí es medio raro, porque es mi pasado y es lo que hice, pero no quiero abusar de eso para usarlo como plataforma de lanzamiento.

Podrías haberte integrado fácilmente a otra banda con la trayectoria que tenías. Sin embargo, optaste por hacer un disco, componer canciones y convertirte en solista. Hay un claro golpe de timón en tu carrera…

En realidad a mí siempre me gustó hacer mi propia música. Lo de tocar en la banda de Gustavo fue porque una cosa fue llevando a la otra y porque a mí me gustaba su proyecto musical. No sé si hubiera aceptado el ofrecimiento de tocar en otra banda. A mí me gustaban sus canciones y cuando me invitó a formar parte de la banda me encantó la idea, pero tal vez si eso no hubiera pasado habría seguido mi camino en solitario. Se cruzó esta oportunidad y me subí a ese barco.

Siempre sentí que me gustaba ir adelante con mi proyecto y mis ideas, sin importar el destino que tuvieran.

¿Extrañas mucho esa vida con la banda?

Sí, se extraña esa cuestión de estar tan arriba, tocar con una banda así es como jugar en River o en Boca. Era todo tan intenso que se extraña esa vida que hacíamos, todo lo que se generaba en torno a su trabajo y ver en primera persona cómo él llevaba adelante todo. Era muy interesante ver cómo trabaja alguien a ese nivel, desde cómo se componen las canciones hasta cómo se organizaba esa cuestión gigantesca.

Músicos de trayectoria y mujeres talentosas están presente en este proyecto, tanto en los videos (Leonora Balcarce y Dolores Fonzi), como en las canciones (Juliana Gattas de Miranda!). Veo que decidiste estar bien acompañado en este viaje…

La verdad es que tengo que agradecer porque participan un montón de amigos, los músicos que tocaron, o la fotógrafa Nora Lezano, que son gente que está metida en el mundo del rock, pero que también son mis amigos. En el caso del video, surgió la idea de poner chicas lindas para que la gente me conozca, así que no pusimos una, pusimos tres (ríe). Cuando empezó el casting de actrices, dio la casualidad que las chicas eran mis amigas y cuando les pregunté si querían participar dijeron que sí. Fue muy divertido el rodaje.

Te tocó además ser actor…

Sí, pero son cosas que uno tiene que hacer, hay que quitarle dramatismo. Más que nada me interesa que sea algo lindo y estético para ver. En este disco no hay un intento por inventar o innovar nada, son sólo canciones y la idea es que estén buenas, que la gente las pueda disfrutar.

Por ahí en el disco de música electrónica que estoy haciendo hay otras cuestiones estéticas o más profundas, pero cuando es música pop llega a la radio y luego pasa. Hay cierta diferencia en el enfoque que uno hace.

¿Esto es más liviano?

No sé, existe la idea de que hacer canciones populares es más fácil que hacer otra música y no estoy tan seguro de eso. Me parece que hay algo en los artistas que unen la popularidad con la música, son muy pocos los que pueden hacerlo, y siento que hay algo más profundo que por ahí no se ve a primera vista en todo ese mundo más comercial. Yo antes no pensaba eso, pero últimamente estoy cambiando de parecer. No sé si es más fácil hacer in hit pochoclero que hacer otro tipo de música.

DEL ALTILLO AL ESCENARIO

Empezaste a hacer música con una PC y un sintetizador. ¿Cómo fue tu formación?

No muy formal, fue más que nada información de muchos discos, de libros y de haber tenido contacto con la cultura del rock de esa manera. Siempre me interesó la tecnología aplicada a la música y desde chico vi de qué forma se podían unir esos dos mundos. Si bien la música electrónica o hecha con computador o con medios electrónicos existe desde los años 50, era algo más librado a los espacios de arte y no tanto al rock popular. Ya un poco más en la adolescencia comencé a darme cuenta que un montón de grupos que estaban sonando hacían música de esa manera, como Roxy Music, donde tocaba Brian Eno, que no era un tecladista normal. Se podía ver a un tipo con unas cintas y unos aparatos raros, y me seducía ese puesto dentro de una banda de rock.

¿Lees y escribes partituras?

No. Estudié un poco de música cuando era chico, pero lo que estudié más seriamente fue técnica vocal en el Sindicato de Músicos Argentinos, a pesar de que nunca antes había explorado ese rumbo hasta ahora. El resto vino de una actitud medio punk para aprender. Era medio nerd, estaba en el altillo de mi casa, con mis anteojos -porque veo mal de un ojo-, y estaba fascinado con ese mundo. Me fui involucrando con ese lado de la música, más que con una banda de rock tradicional.

O sea que compones de oído.

Sí, son ideas que bajan de algún lado. Igual conozco los acordes y esas cosas como para poder tener una idea de las progresiones, pero es todo una cuestión de inspiración y gracias a los softwares musicales que existen hoy está la chance de poder bajar esa idea a algo más concreto que se pueda escuchar. Arranqué haciendo música electrónica experimental, en donde no había otros instrumentistas más que yo y donde no estaba la idea de llegar a un público, sino sólo satisfacer mi necesidad de crear algo. Me fui colando en el mundo de la música por ese lado.
Cuando tuve que tocar como tecladista de Melero o Gustavo, en los ensayos se iban corrigiendo las cuestiones que no estaban del todo bien y siempre conté con mucha ayuda de ellos. Mi lugar de tecladista fue mutando un poco en las presentaciones en vivo, ya que originalmente mi trabajo con ellos fue en la programación de todas esas cuestiones electrónicas que se iban agregando a la música.

¿Cómo fueron los primeros contactos con estos referentes de la música?

Lo de Daniel fue buscado. Yo le escribí una carta y la dejé con un demo en el estudio donde estaba grabando, pero cuando me fui me agarró una especie de vergüenza y a las cuatro calles me devolví para retirar el material, pero ya se lo había llevado. A los días me llamó diciendo que había escuchado la cinta, que le había gustado y que me invitaba a que charláramos un poco. Así que él fue el primero que me dio bola a nivel musical. Yo lo admiraba mucho, me proyectaba a mí mismo viéndolo a él, que es una persona que se acerca a la música también desde un costado muy intelectual. Me tiré a la pileta, tenía ese objetivo y salí a buscarlo. A instancias de él decidí sacar mi primer disco de música instrumental muy rara y ahí empezó este camino.

Y si hacemos futurología…¿cómo proyectas tu carrera?

Nunca me pongo a imaginar qué podría llegar a pasar. En esta primera mitad me pasaron tantas cosas buenas, que estoy más que contento. Si esto se terminara acá, estaría satisfecho con todo lo que viví. Dedicarse al arte es una decisión que uno toma y la va llevando adelante junto con su vida, es un camino que empiezas y te puede ir llevando por diferentes momentos. No tengo un plan diseñado, simplemente estoy contento de poder seguir haciendo música, de encontrar la motivación para hacerla y de vivir esta vida. Muchas veces esto queda como en un sueño y he tenido la suerte de poder vivir muchas de las cosas que había soñado desde chico.