c

Entrevista a Les Mentettes

 Precaución: Músicos jugando…

Texto y fotos: Carmen Manresa

 

Cambiaron los juguetes por guitarras, piano y una batería. Abandonaron el arenero para instalarse en el living de una casa a ensayar esas canciones que descifraban desde los vinilos familiares. Ése fue el territorio para la fantasía infantil. Estos chicos se pararon en el escenario escolar a tocar algunos covers y un par de temas propios que, varios años después, serían la base de un repertorio que ya acumula su cuarto disco de estudio: Between Ones and Zeros.

Se trata de una placa que los trae de vuelta a la formación inicial, luego de haber vivido la experiencia de unir a treinta músicos en el proyecto Les Mentettes Orchestra (2010-2011). Adrián Rivoira, Eugenia Brusa, Tomás Molina Lera y Pablo Font reinventan el indie-pop que los hizo conocidos en la escena under porteña con estos nueve cortes que parecen envueltos en atmósferas más electrónicas, pero que siguen siendo fieles al formato canción.

La banda argentina presentará este material en un concierto que anuncian intenso, el 12 de septiembre en Niceto Club. En la velada contarán con algunos refuerzos, como Pablo Malaurie (ex Mataplantas) y Ezequiel Spinelli (Mompox), además de la sección de vientos que los acompaña hace largo tiempo. El bis será el 27 de este mes en La Plata.

-¿Cómo fue la formación de la banda? ¿En qué caminos se encontraron?

A: Nos conocemos desde la escuela primaria, junto con Tomás (Molina Lera), el baterista. En nuestras casas todos teníamos algún incentivo con la música y una vez que llegamos a la última etapa de la primaria se dio la idea de tocar juntos. Euge tenía una banda con sus amigos y todos tocábamos en los conciertos de la escuela. En el secundario pasamos de tocar covers a temas nuestros y con Tomás teníamos una especie de estudio casero, donde empezamos a grabar algunas cosas, y se las mostramos a Euge.

E: Tenían grabados dos temas propios y un cover de los Beatles. Nunca había escuchado cantar a Adrián, porque en la banda que tenía tocaba el bajo y hacía coros, y me encantó su voz y cómo habían producido los temas. Entonces tuve automáticamente ganas de participar y les dije que yo ponía mi voz.

A: Ahí surgió la idea de ser una banda y, en vez de estar grabando en un cuarto, nos juntamos en una sala a jugar con nuestros amigos. Luego vino (Pablo) Font a grabar y tiró la idea de ser una banda de verdad, y sumamos a otros músicos, como Fede Bolo.

E: La gesta fue niños jugando. Vino Font, que era un poco más grande que nosotros, y dijo: “Che, esto está buenísimo, hay que hacer algo”. Apenas terminamos el colegio, ya estábamos todos metidos en la música, desde los festivales de colegios directo a la música.

-¿Cuándo dieron el salto a una etapa más profesional? ¿En 2008, con el primer disco?

A: Sí, yo creo que ahí dejamos de ser una banda en juego.

E: Cuando te metés en un estudio hay cosas que tenés que aprender, te cambia la perspectiva, hay una presión distinta, no estás en el living de tu amigo. Hay un tiempo que corre, un estudio y un ingeniero que pagar, hay que ahorrar para que eso pueda suceder, se vuelve una cosa más en seria.

-¿Estaban conscientes de que hacían indie-pop?

A: Creo que en esa época no estaba muy claro. Ese disco fue una mezcla de todo lo que escuchábamos.

E: Nuestro primer disco es bastante ecléctico, como una mezcla de todo lo que nos gustaba, porque hay mucho folk y bastante (David) Bowie.

-Tienen como consigna no hacer nunca lo mismo que en el disco anterior, como si fuera una suerte de pecado. ¿Qué los lleva a tomar esa decisión?

A: La inquietud de nunca hacer lo mismo es nuestro gran incentivo. Tratar de descubrir cosas nuevas y experimentar con instrumentos lleva a que el sonido vaya transformándose disco a disco. Uno de los momentos destacados de nuestra transformación fue que en el primer disco éramos seis músicos y de repente pasamos a ser una orquesta, que la conducía Manu Spina. Él escuchó nuestro primer disco y vino con esta idea de tocar todos los temas con una orquesta y le dijimos que sí, queríamos probar esa experiencia. Estuvimos un par de años de lleno tocando con la orquesta y fue algo muy lindo, conocimos a un montón de músicos, disfrutamos mucho con ellos y generó un nuevo sonido a la banda. En la escena local es muy raro ver a una banda de rock tocando con una orquesta y la idea era ser una gran unidad, era una propuesta muy interesante.

E: Incluso poder ensayar con una orquesta te hace aprender, te abre el oído, escuchar cuando afinan todos, los silencios, todo eso nos dio un gran crecimiento. El oído tiene que estar más afilado y si escuchas una orquesta de cuerdas dentro de todo eso, se te afila más. Es una linda experiencia corporal.

A: Lo más groso que aprendí ahí es que era importantísimo respetar el espacio musical de quien estaba al lado porque si le das de más tapas lo que toca el otro y se arma toda una bola horrible de sonido. Aprendimos que a veces el silencio propio es la música del que está al lado y eso hace un todo.

-Con el nuevo disco regresan a la primera formación de la banda. ¿Cómo se sentirá eso en el concierto que ofrecerán en Niceto?

E: Estamos ensayando como locos para que salga todo increíble, el show será largo e intenso. Van a quedar todos muy satisfechos, haremos la presentación del nuevo material y también de los discos anteriores

A: Hay una lista muy extensa de canciones. Estamos con ganas de tocar el disco completo, en el mismo orden. Va a haber algunos arreglos nuevos.

E: El hecho de que esté Pablo Malaurie le da un toque distinto, que nos gusta mucho.

A: Vamos a estar seis músicos fijos y la sección de vientos que siempre nos acompaña.

-¿Reconocen en este disco un sonido más electrónico o no lo definirían así?

A: Tomamos elementos que se usan en la música electrónica, pero seguimos haciendo canciones. Me parece que la electrónica como género tiene una forma musical que es totalmente distinta a lo que nosotros hacemos. En la música electrónica pueden pasar tres minutos y no hay ninguna estrofa ni estribillo, es más sonoro, y nosotros seguimos respetando el formato canción. Usamos sintetizadores, máquinas de ritmo, loops y un montón de deformidades que dan un tinte eléctrico que es un poco más moderno dentro del pop.

E: Es una cuestión más de sonido que de composición, que sigue siendo la misma. La base de una canción es alguien que agarra una guitarra o un piano y la melodía cierra de esa forma.

-Tomaron un par de temas de los Eps anteriores y los rehicieron…

A: Sí. Beautiful sólo lo remezclamos, es la misma grabación trabajada de otra forma, cosas técnicas más que nada. In the same way la destruimos para reconstruirla, pero vamos a tocar las dos versiones.

-¿Entonces el trabajo consistió en ponerse a jugar en la búsqueda de nuevos sonidos?

A: Creo que lo que nos llevó a eso fue tratar de usar otros instrumentos para hacer lo mismo que hacíamos antes, o sea, hacer canciones pero tratar de decorar con otros juguetes.

E: Yo no diría decorar, porque el hecho de estar en contacto con otros sonidos genera otras posibilidades. Algo que siempre nos caracterizó fue probar cosas distintas, aunque no seamos una banda experimental.

-Eugenia, dijiste que este disco es una invitación a la sinestesia, un concepto interesante. ¿Cómo crees que lo puede vivir quien escucha el nuevo material?

E: Nos pasaba que en toda esta búsqueda de sonidos más electrónicos había algo de experimentación que generaba otros colores. A Adrián le parecía que todo brillaba, que había algunos agudos medio ruidosos que le hacían acordar a la textura de la arena o a la purpurina, había algo en esa textura de los nuevos sonidos que no llegaba a ser ruidismo, pero coqueteaba con eso. El tema Six es otra forma de experimentar la música desde el sonido y no tanto desde la melodía. Entonces, por una parte está la melodía y, por otra, la experimentación más sensorial de tacto que dan los sonidos más procesados.

-¿Cuánto tiempo trabajaron en este disco?

A: La grabación del disco empezó en junio del año pasado, pero fuimos al estudio con un material ya trabajado unos meses antes, cuando empezamos a tener una idea de cómo tenía que sonar. Fue un trabajo de un año.

-Son bastante prolíficos, han sacado un disco o EP por año…

A: Desde que empezamos se dio como la meta inconsciente de hacer algo cada año o nos volvemos locos.

-¿Las letras siguen girando en torno al amor o hay otros temas que se están incorporando?

A: Sí, creo que es el punto que se repite.

E: Somos románticos, no se nos quita eso por ahora. En este disco hay algo que tiene que ver con los procesos tecnológicos, no sólo con respecto al sonido sino también en cuanto a los fenómenos contemporáneos como la comunicación, el amor a distancia, un tipo de amor moderno que tiene siempre una interferencia ruidosa. A mí me gusta escuchar cómo suena la voz por Skype y hay partes de los temas donde la voz suena así, siento que ahí hay algo.

-Pero ya no es la visión de los chicos que escribían letras en el 2008…

A: En todo este trayecto vivimos cosas que te hacen cambiar la forma de ver el amor, incluso la forma de llevarlo adelante y creo que las canciones tienen que ver con ese aprendizaje. De hecho, somos muy catárticos a la hora de escribir, las canciones tienen que ver con cosas que nos pasan.

-¿Siguen componiendo los dos?

E: Adrián es el que más compone, pero yo también escribo canciones sobre el amor y cosas que nos pasan.

A: La mayoría de los temas de este disco los compuse yo, pero In the same way lo hicimos juntos.

IN ENGLISH

 -Llama la atención que una banda argentina elija escribir sus canciones en inglés. ¿Cómo se dio esto?

E: El otro día estábamos en una plaza donde había unos nenes jugando y se ponían a hablar en un español neutro como el de los dibujitos animados, y nosotros nos moríamos de risa. Evidentemente había algo en ese hablar en neutro que los acercaba a una fantasía, los ponía rápidamente en otro lugar. Yo creo que en el comienzo de Les Mentettes había eso de buscar otro lugar, nos acercaba más a la fantasía, porque estábamos jugando también.

-Pensé que tal vez lo hacían para posicionar su música en el extranjero…

E: No, aunque estaría buenísimo. Supongo que a todos les gustaría viajar por el mundo y que su música llegue a todos lados.

A: No creo que el hecho de cantar en inglés nos dé ventajas sobre alguien que canta en otro idioma.  Se fue dando en un momento más fantasioso del inicio y después vas buscando el espacio donde te sentís más cómodo, donde sentís que lo haces bien y me parece que encontramos ese lugar ahí, porque es como mejor nos sale.

E: Si sintiéramos que nos sale genial en castellano, lo haríamos en castellano, pero por ahora hay una sonoridad que fluye, que queda bien.

-¿Esa sonoridad tiene que ver con lo que escucharon desde niños?

A: Sí, sin duda. Mis padres eran músicos (después se dedicaron a la arquitectura), y mi viejo es ultra melómano, tiene mucha música en inglés. De chico, yo agarraba sus vinilos para jugar y ponía uno de los Beatles, otro de Frank Zappa que me gustaba y para mí era un viaje cuando lo escuchaba. Entonces me crié en un ambiente donde la música era rock en inglés, mi viejo no te ponía un vinilo de Charly (García), que era lo más normal acá.

E: Yo tenía también otras influencias, pero me quedo con lo romántico. Mi abuelo tocaba mucho folclore, boleros, tangos y hay algo en la melodía y en lo romántico de las canciones que a mí me pega y me hace vibrar. El idioma no me parece excluyente de la relación que uno tenga con la música, la inmediatez de comprender la letra es algo más en la música, es tan amplia la experiencia musical.

-En ese sentido, ¿cuánta argentinidad reconocen en su música?

E: Cuando estábamos grabando el disco, el ingeniero le dijo a Adrián: “Che, cantaste re tanguero” y estaba cantando una frase en inglés. Creo que eso es inevitable, estás acá, hay algo en el viento y se te pega, qué sé yo.

A: Creo que tiene que ver más con el sonido argentino, son cuestiones más melódicas o de rasgueos en una guitarra. Es inevitable.

E: A la hora de componer uno no tiene en la cabeza cuán argentino es lo que acaba de hacer. No es porque uno se vuelva antipatria ni nada de eso, es otro lugar, otra cosa.

-¿Tienen referentes locales?

A: A mí me encanta Spinetta. En mi adolescencia escuché mucho a Pescado Rabioso, Pappo, Los Gatos. Y de ahora me gusta Babasónicos.

E: Me gusta mucho lo que hace Lucas Martí, Rosario Bléfari, Babasónicos y El Mató a un Policía Motorizado.

-¿Por dónde se mueve una banda under como ustedes?

A: Las bandas tocan casi en los mismos lugares: La Trastienda, Niceto, etc.

E: Creo que eso ya no es under. Estamos en un intermedio entre lo mainstream y lo under.

A: Me parece que lo under tiene que ver con la cantidad de exposición, con lo mediático, no con la cantidad de gente que lleva la banda cuando toca.

-¿Han recorrido Argentina o se han concentrado en Buenos Aires?

A: Somos bastante capitalinos.

E: Estábamos muy ocupados haciendo discos (ríe). Fuimos a Mendoza, a Mar del Plata, Rosario y después nos fuimos a Texas.

-¿Cómo fue la experiencia de tocar en el Festival de Música SXSW 2013 en Austin, Texas?

A: Fue tremendo, desde la entrevista para que nos dieran la visa en adelante, fue todo increíble (ríe). Fuimos a este festival que no es como el que todos conocemos, con tres escenarios en un gran predio y muchas bandas tocando. Los organizadores cortan una calle de la ciudad de punta a punta  -como si en Buenos Aires cortaras Serrano, desde Córdoba hasta Santa Fe- y el festival transcurre en los bares. También hay auditorios en los que se montan espacios como Sounds from Uruguay, Sounds from Chile, etc., donde tocan bandas provenientes de esos países. Entre los seleccionados de Argentina estábamos nosotros, El Mató a un policía motorizado, Mompox y Nubes en mi casa. Estuvo muy bueno.

E: Fue un flash. Tocamos en el festival, después tocamos con Skatalites, con una banda japonesa y con otra noruega.

A: Eran unos chicos que organizaron una fiesta en el patio del edificio donde vivían, que nos contactaron porque vieron que nos programaron en el festival.  Después nos fuimos a Nueva York y tocamos en cuatro fechas. Muchos de los argentinos que viven allá nos fueron a ver, algunos cantaban los temas, fue una locura.

-¿Cómo fue la recepción del público?

A: En el festival de Texas habían muchos extranjeros que nos decían: “Wow, no puedo creer que son latinos!”. Yo les decía: “¡Claro maestro, si estamos en el escenario Argentino!”. Ellos tienen la fantasía de que Argentina es tango y nada más. Estaban muy sorprendidos y los comentarios eran buenos.

-¿Y cómo fue tocar con Pulp?

A: Tocamos con Pulp en noviembre de 2012 en el Luna Park. Fue un estallido de emociones.

E: Fue muy lindo, el Luna Park estaba lleno, como para no emocionarse. Salió bien, muchos no nos conocían y les gustó, estuvo buenísimo. Adelante estaban los que nos siguen siempre, dándonos mucho cariño. Yo, particularmente, estaba muy asustada porque no es fácil el sonido en el Luna Park y la verdad es que sonó bien, salió todo perfecto.

-¿Cuáles son los planes con respecto al crecimiento y proyección del grupo?

E: Comprar un avión propio de la banda (ríe).

A: El paso que me gustaría dar es armar una gira por Argentina.

-¿Entrar al mainstream?

E: Me parece que a veces eso es algo tan fortuito. No tenemos nada en contra de ese mundo, si eso se da, bienvenido sea. Nosotros queremos dedicarnos a hacer música, el resto supongo que irá llegando.

A: Nosotros tenemos que dedicarnos a hacer la mejor música que podamos, lo otro es una cosa más de negocios.